BEAUMONT, Albanis. Voyage historique et pittoresque du Comté de Nice.

Precio : 22.000,00 

El veraneo inglés y la invención de la Costa Azul de Cannes a Mónaco.
De toda rareza en pleno marroquín de la época. Edición original adornada con 12 magníficas vistas de Niza y sus alrededores finamente coloreadas en la época. De la biblioteca Cortland F. Bishop.

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En Ginebra, en casa de Isaac Bardin, 1787.

En folio de (1) h., 16 pp., 1 h. de explicación de las planchas plegada, 12 grabados numerados, 1 mapa topográfico coloreado. Marroquín rojo de grano largo, lomo liso adornado con urnas doradas, tapas adornadas con filetes, una amplia cenefa griega y una cadenilla dorada con festones y estrellas en las esquinas, cenefa interior, bordes dorados. Encuadernación de la época.

475 x 320 mm.

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Primera edición de las 12 vistas muy bonitas de Niza y sus alrededores, grabadas y muy finamente coloreadas en la época.

« La Costa Azul es una invención inglesa en muchos sentidos. Primero es una invención en el sentido etimológico del término: entre 1760 y 1860, al igual que los mundos extraeuropeos, el litoral de la Provenza oriental y del país nizardo es objeto de descubrimiento. Aquí es el turista extranjero, el del Grand Tour, quien posa su mirada sobre una naturaleza virgen, la de un Mediterráneo percibido como edénico. Luego viene la apropiación por la mirada del otro, a través de las representaciones literarias e iconográficas de los relatos de viajes y las vedute. Finalmente, llega el tiempo del lanzamiento para emplear la expresión consagrada, es decir, la integración de las localidades en el circuito de las primeras estaciones de veraneo internacional. Es ante todo una invención británica: los viajeros venidos de ultramar han sido de hecho los creadores, propagadores y principales protagonistas desde la segunda parte del siglo XVIII hasta principios del siglo XX de la vocación turística de la Riviera. Los inicios del veraneo inglés de Cannes a Mónaco entre 1760 y 1860 ofrecen un campo de estudio excepcional del proceso de la invención turística por su precocidad y su duración, pero también por la diversidad de sus manifestaciones y consecuencias. El litoral comprendido entre el macizo de Esterel y los primeros contrafuertes de los Apeninos se distingue e individualiza en la mente de los primeros viajeros como la puerta de Italia. La Riviera permanece hasta mediados del siglo XIX aún ligada al imaginario del Grand Tour o del viaje a Italia. Sin embargo, el tiempo de la instalación para el veraneo de invierno conoce sus inicios en Niza desde los años 1760. Se constituyen así muy temprano barrios ingleses de veraneo que comienzan a dar forma al paisaje mediante la introducción de modos de construcción y urbanismo nuevos. Estas primeras colonias de invernantes fueron el New Borough en el barrio nizardo de la Croix de marbre, los barrios de la Croix des gardes en Cannes o también de Carnoles o de Garavan en Menton. Constituidas al margen de las localidades y de la sociedad local, su influencia sobre estas no cesará de acrecentarse por los capitales financieros que son capaces de movilizar y la notoriedad de los más ilustres de sus miembros. Emergen así las figuras de Lord Brougham en Cannes y de James Henry Bennett en Menton, los inventores de las nuevas estaciones entre 1834 y 1860. El veraneo británico ha suscitado transferencias culturales y técnicas cuyas múltiples manifestaciones han transformado profundamente la economía local y, por ende, la sociedad tradicional. El modo de vida de los invernantes y su percepción de los paisajes mediterráneos han dado lugar entre 1780 y 1860 a proyectos de villas marítimas, jardines y urbanismo originales. La introducción de los baños de mar en la Riviera antes de 1860 es emblemática de estas transferencias culturales británicas. La originalidad de Niza reside en la doble influencia que se entrecruzó allí de los modelos italianos y británicos de las prácticas y arquitecturas balnearias.

Jean-François Albanis de Beaumont (1753-1811), agrónomo, se estableció en Niza después de estudiar el arte militar en la escuela de Mézières. A él se le debe la introducción de las ovejas merinas de España en Francia. Las magníficas láminas muestran vistas, especialmente la Torre de Tourbie, el St. Auspice, el castillo de St. André, el Vard, Ponce, el puerto de Niza, el puerto de Villefranche, la costa de Niza, y otros sitios.

« Como esta obra tiene un gusto más pintoresco que histórico, me he extendido muy poco sobre el origen y las costumbres de los antiguos habitantes del Condado de Niza; he creído deberme limitar a dar simples notas sobre la localidad del país, así como sobre las cosas más necesarias a conocer, y que pueden interesar a aquellos que deseen venir a pasar una temporada o a aquellos que, habiendo permanecido en este país delicioso, quieran recordar su memoria. »

La calidad del colorido se debe ciertamente al talento de Gabriel Lory quien además se esforzó en aportar a cada una de las láminas un toque personal, especialmente en las formaciones de nubes, haciendo así las láminas más animadas y realistas.

Abbey Travel, 47 & 48 («El colorido en este volumen de 1787 es ciertamente muy hermoso y delicadamente hecho y juega un papel importante en la construcción de la imagen«).

Ejemplar espléndido cuyo colorido es muy fresco, en una encuadernación bonita y fresca decorada de la época de este raro compendio dedicado al duque de Gloucester. De toda rareza en pleno marroquín de la época.

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Auteur

BEAUMONT, Albanis.

Éditeur

À Genève, chez Isaac Bardin, 1787.